Novapolis, No. 21 (Junio 2023) – ISSN 2307-8693.

Lachi, M. (2023). Cartismo eterno. Novapolis, (21), 37-64. Recuperado de https://pyglobal.com/ojs/index.php/novapolis/article/view/153

 

 

 

Marcello Lachi

Universidad Nacional de Pilar/ CEEP Germinal

ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9658-2003

 

 

Cartismo eterno

 

 

Enviado: 5 de mayo de 2023

 

 

Aceptado: 29 de junio de 2023

 

 

Resumen

El Cartismo, movimiento político interno a la ANR-Partido Colorado fundado en 2012 por Horacio Cartes, hoy, diez años después de su fundación, mantiene toda su vigencia; y después de la victoria en las elecciones presidenciales de abril 2023 por parte de su candidato, Santiago Peña, se prepara a gobernar nuevamente el país, después de haberlo hecho con el mismo Cartes en el periodo 2013-2018. Con este trabajo buscaremos analizar la historia del cartismo como proyecto político, de su evolución “ideológica” y “discursiva” en esta década de vida, de su actual acercamiento a las ideas neofascistas y de cómo estas podrían incidir en la estructura sociocultural de la sociedad paraguaya en el futuro más inmediato. Pero sobre todo nos ocuparemos de cómo estas ideas han sido utilizadas de forma táctica para el logro de los objetivos estratégicos de este movimiento, es decir, la instalación de un nuevo orden económico neoliberal en el país. Finalmente, nos fijaremos en cómo el cartismo, después de más de 10 años de vida, de haber realizado varios giros políticos e ideológicos, de haber logrado victorias y sufrido derrotas, se mantiene constantemente activo e incidente en la sociedad y en debate político nacional, quedándose permanentemente como uno de sus protagonistas.

 

Palabas Calves: partido colorado, cartismo, neoliberalismo, neofascismo

 

 

Abstract:

The Cartismo, a political movement internal to the ANR-Colorado Party, founded in 2012 by Horacio Cartes, today, ten years after its foundation, maintains all its validity; and after the victory in the presidential elections of April 2023 by its candidate, Santiago Peña, it is preparing to govern the country again, after having done so with Cartes himself in the period 2013-2018. With this paper we will seek to analyze the history of Cartismo as a political project, of its "ideological" and "discursive" evolution in this decade of life, of its current approach to neo-fascist ideas and how these could influence the socio-cultural structure of Paraguayan society in the immediate future. But above all we will look at how these ideas have been used tactically for the achievement of the strategic objectives of this movement, that is, the installation of a new neoliberal economic order in the country. Finally, we will look at how, after more than 10 years of life, having made several political and ideological turns, having achieved victories and suffered defeats, Cartismo remains constantly active and involved in society and in the national political debate, remaining permanently as one of its protagonists.

 

Keywords: Colorado party, cartismo, neo-liberalism, neo-fascism

 

 

 

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Introducción

 

Las elecciones generales del 30 de abril de 2023, con la elección de Santiago Peña al cargo de presidente de la República, han consagrado la vuelta del Cartismo a la gestión del poder público, después de 5 años pasados en “la llanura”[1]. Años que  se ha visto en dificultad, permanentemente contrastado por sectores de su mismo partido (ANR-Partido Colorado), por los partidos de la oposición y hasta por el Gobierno de los Estados Unidos[2]. Un contexto indudablemente complicado, pero que sin embargo no ha llegado a debilitar sus fuerzas y que el Cartismo finalmente ha sobrellevado impulsando un proceso de fortalecimiento progresivo mediante el cual ha retomado protagonismo en el espacio político nacional, hasta ganar las elecciones (internas y generales) de 2023 y volver al poder.

 

El Cartismo surge en 2012, a partir de la decisión de Horacio Cartes, un mega-empresario paraguayo activo en muchos sectores de la economía, de entrar en el campo político; después que, como él mismo tuvo a declarar en varias ocasiones, antes de ese momento nunca había votado en una elección presidencial (El candidato que nunca votó, 2012, 09 diciembre). Cartes, el 20 de abril de 2013, ganaba las elecciones para el cargo de presidente de la República, llevando de esa manera nuevamente al poder a la ANR - Partido Colorado, que había sido desplazado del sillón presidencial en 2008, debido a la victoria de una coalición liberal-izquierdista liderada por el exobispo Fernando Lugo.

 

A pesar de proponerse al cargo presidencial como parte de un partido histórico y casi hegemónico en el espacio político partidario paraguayo como es la ANR - Partido Colorado[3]; desde el primer momento Horacio Cartes se destacó por no ser el clásico ejemplo de empresario que se mete en política y gracias a sus “recursos” llega al poder para ejercerlo con métodos empresariales, como muchos otros casos hubo en las últimas décadas en América Latina[4]. Más bien Cartes se presentó inmediatamente como líder de un movimiento político: Honor Colorado[5] que se hacía cargo de representar un claro proyecto político y económico “alternativo”, no solamente dentro del espectro político general sino también dentro de su mismo partido, que el mismo denominó como “Nuevo Rumbo”. Con este quiso marcar una clara ruptura en el campo social y económico después de casi una década (2003-2012) de políticas neokeynesianas y redistributivas (gobiernos Duarte Frutos y Lugo) y al mismo tiempo dirigir la misma ANR hacia una dirección política bien determinada.

 

Cartes, detrás de ese slogan del “Nuevo Rumbo”, proponía impulsar en Paraguay una suerte de neoliberalismo tardío, fuertemente inspirado en la experiencia del Chile pinochetista (Lachi, 2015); un intento, como señala Quevedo (2015), para que la burguesía paraguaya con más articulación en el mercado mundial, y de la cual Cartes era el principal exponente, pudiera construir detrás de su liderazgo, un nuevo orden económico en el país.

 

Este proceso que quedó en parte truncado después de la derrota electoral del cartismo en las elecciones internas al Partido Colorado de octubre de 2017 nunca realmente desapareció, manteniéndose activo y latente durante todo el periodo de la Presidencia Abdo (2018-2023), para significativamente volver nuevamente en auge en la actualidad, después de la victoria de Santiago Peña.

 

Uno de los elementos que han permitido al movimiento cartista resurgir de sus cenizas hasta lograr esta victoria, volviéndose nuevamente dominante dentro del Partido Colorado, ha sido indudablemente la evolución ideológica y discursiva, que durante los últimos años lo han acercado progresivamente a posiciones que podemos definir como neofascistas. Un cambio que en realidad ha sido en gran medida instrumental y táctico, a fin de lograr nuevamente aquel poder necesario para la concreción de aquel nuevo orden económico para el país que el cartismo anhela; pero que ha tenido, y podrá tener en el futuro, efectos importantes en el ámbito cultural nacional, hasta llegando a modificar la manera misma en la cual se desarrolle la sociedad paraguaya.

 

A continuación buscaremos analizar lo que ha sido la historia del cartismo como proyecto político desde su conformación en 2013 hasta la actualidad, y de cómo este ha evolucionado hasta asumir un ideario y una filosofía que lo acerca decididamente a posiciones neofascistas modernas. También analizaremos la función táctica de esta evolución “ideológica” para el logro de los objetivos estratégicos de este movimiento, y finalmente, las posibles implicancias que estas “ideas” podrían determinar en la estructura sociocultural de la sociedad paraguaya en el futuro más inmediato.

 

 

Cartismo en el poder (2013-2018)

 

Horacio Cartes asume la presidencia del Paraguay el 15 de agosto de 2013, e inmediatamente su acción de gobierno apuntó a establecer en el país un proyecto “neoliberal” de desarrollo, para la economía y la sociedad paraguaya. Se trataba, en primer lugar, de instalar las condiciones legales, técnicas y financieras necesarias para abrir el país a la penetración del capital extranjero, considerado esencial para impulsar un desarrollo principalmente industrial. En segundo lugar, gracias a este ingreso de capital, incrementar paulatinamente la oferta de trabajo como herramienta principal para reducir la pobreza y la intervención social del estado, dado que ampliando los ingresos de los trabajadores se podría sustituir progresivamente los servicios públicos con servicios privados, que cada ciudadano podría adquirir libremente gracias a sus ampliadas posibilidades económicas. En tercer lugar se buscaba revertir el proceso empezado a inicio del siglo XXI de trasformación de la burguesía empresarial local en simple rentistas financieros, debido a la masiva adquisición de sus empresas por parte del capital extranjero; esto se conseguiría fortaleciendo y potenciando la burguesía nacional de manera a ampliar su dimensión para resistir mas eficazmente a las adquisiciones extranjeras, volviéndose potenciales aliados (y no victimas) de ese capital para fortalecer sus emprendimientos, y transformándose así en el medio término en exportadores de capital, transnacionalizándose e ingresando en otros mercados.[6] Finalmente, en ultimo lugar, se buscaba trasformar el Estado de instrumento al servicio de la ciudadanía a ser instrumento al servicio del capital, reorganizando los servicio públicos en servicios “comerciales”, vaciando progresivamente el Estado de sus funciones y de su estructura, lo que determinaría una menor necesidad de recursos impositivos, garantizando al mismos tiempo mayores niveles de ganancias y de concentración del capital al sector privado. Un proceso, lo que estuvimos describiendo, que tendría como resultado final la trasformación del capitalismo paraguayo, haciéndolo más fuerte y mayormente integrado con el mercado mundial (Lachi, 2015).

 

Para cumplir con este cometido Cartes instaló inicialmente un equipo de gobierno sustancialmente tecnócrata con limitadísima presencia política y con escasa si no nula conexión con el partido que lo acompaño al poder. Sin embargo esta decisión tuvo que enfrentarse con una parte del Partido Colorado, que entendía la gestión del gobierno del país de manera muy diferente.

 

En efecto muchos líderes del Partido Colorado estaban acostumbrados a una gestión partidaria del Estado de manera feudalizada, donde a cada uno de ellos se garantizaba un espacio de poder que le permitiera sustentar sus clientelas políticas. El gobierno tecnócrata de hecho impedía que eso ocurriera y eso determinó una fractura entre el cartismo y el resto del partido que se hizo patente durantes las elecciones internas del 2015 para elegir el presidente del Partido Colorado. En esa ocasión se aglutinaron en un único movimiento, denominado Colorados Añetete[7] todos los críticos de la presidencia Cartes, que propusieron para la presidencia partidaria al Senador Mario Abdo que se enfrentaba así al Diputado Pedro Alliana, candidato del cartismo. A pesar de que este último finalmente ganara, lo hizo cosechando solamente el 48,5% de los votos, contra el 37,6% conseguido por Mario Abdo; un resultado este último superior a las expectativas y que demostraba que la oposición interna al proyecto cartista existía y era relevante (Lachi, 2015).

 

Se concretó así una fractura dentro del Partido Colorado que sigue vigente hasta la actualidad, con un cartismo que propone una idea de partido monolítico, estructurado jerárquicamente, donde cada miembro electo lleva adelante la política decidida al vértice, y que tiene como única cabeza el liderazgo de Horacio Cartes; y un área anti-cartista, que podríamos llamar “Neo-Tradicionalista”[8] que viceversa apunta a un partido más horizontal, con muchos lideres territoriales cabezas de redes clientelares regionales o tal vez nacionales, que se distribuyen equitativamente el poder (ministerios, empresas públicas, entidades descentralizadas) garantizando una recaída armónica a todos los estratos partidarios de los beneficios, en bienes y servicios, que el tener el control del Estado proporciona.

 

La victoria “pirrica” del cartismo en las elecciones internas de 2015 abrió inmediatamente una reflexión muy importante en su interior, dado que el surgir de un proyecto de oposición interna organizada ponía en peligro la hegemonía cartista del partido, y sobretodo el plan para la reelección de Cartes. Para superar esta problemática el cartismo decidió abandonar su fase tecnócrata para asumir posiciones más políticas y “coloradas” algo que se concretizó en la Convención Colorada[9] del 29 de octubre de 2016.

 

En ese entonces el cartismo cambió totalmente de posicionamiento y a cambio de obtener el apoyo formal del pleno del partido para el proyecto de reforma constitucional para la reelección presidencial (Convención, colorada aprueba la reelección, 2016, 28 octubre), declaró superado el gobierno de los técnicos afirmando que solo los afiliados al Partido Colorado podían ser parte de este. Cartes durante la Convención así señalaba: “Tenemos dos ministros de otro partido (afiliados al PLRA). No voy a esperar el lunes para decirles que entre mañana y pasado elegiré a un correligionario (como nuevo ministro del Interior). Uno de los dos me solicitó afiliarse a la ANR”[10] (Cartes echa a De Vargas y Peña se afilia para seguir al frente de Hacienda, 2016, 30 octubre).

 

Pero no se trataba solamente de volver a “coloradizar” el Estado; para acercarse más a la base partidaria era necesario proporcionar un sustrato ideológico-filosófico al cartismo que hasta el momento estaba ausente. La elección fue hacia una suerte de neo-stronismo nostálgico, con el cual indudablemente Cartes comulgaba[11] pero que en ese entonces tenía sobretodo una función táctico-política (Lachi, 2018).  

 

La nueva fase neo-stronista del cartismo, supuestamente más atenta a las pulsiones presentes en la base partidaria, se empezó a finales del año 2016; sin embargo solamente un año después había ya demostrado no ser la respuesta adecuada a las necesidades del movimiento, ni surtir los efectos esperados para sostenerlo políticamente. No se demostró útil para garantizar aquel apoyo partidario necesario para la modificación de la constitución que, a pesar de una alianza trasversal de fuerzas políticas potencialmente enfrentada[12] (Lugo, Llano y cartistas dan por hecho presentación de enmienda, 2017, 9 marzo) no pudo finalmente concretarse[13], obligando en abril de 2017 al Presidente Cartes a renunciar formalmente a buscar su reelección (Cartes renuncia a ser reelecto en el 2018, 2017, 17 abril). Ni tampoco ayudó en las elecciones internas para la elección del candidato presidencial de la ANR en diciembre de ese mismo 2017, donde Santiago Peña, candidato del cartismo (Cartes: Peña será el Presidente, 2017, 10 septiembre), finalmente resultó derrotado por Mario Abdo del movimiento Colorados Añeteté, que logró obtener el 51% de los votos contra el 43% cosechado por Peña (TEP-ANR, 2018). Un revés importante que significaba la definitiva perdida por el cartismo del liderazgo en el Partido Colorado (Lachi, 2018).

 

 

Cartismo en la llanura (2018-2023): a la búsqueda de una nueva “filosofía”

 

Es un hecho incontrovertible que, en el Partido Colorado, al perder el candidato del presidente de la República en ejercicio las elecciones internas para las siguientes elecciones presidenciales, se determina automáticamente la desaparición de su movimiento del campo político partidario; en el pasado eso ha ocurrido tanto al presidente Wasmosy (1993-1998) como al presidente Duarte Frutos (2003-2008). Sin embargo, eso no ha sido el destino del cartismo que a pesar de la derrota, quedó firme y disciplinado bajo las órdenes de Horacio Cartes. Y eso a pesar de todas tentativas de aniquilación de este que desde el gobierno puso en acción Mario Abdo, que mal toleraba esa importante oposición interna contra su gobierno (El cartismo tiene que yerar, 2018, 8 noviembre). Tentativas que en gran medida acabaron entre junio y julio de 2019, en el momento en que la Presidencia Abdo se vio envuelta en un escándalo sobre un acuerdo secreto con Brasil referente la Represa de Itaipú (Los reveladores mensajes alrededor del acuerdo secreto, 2019, 6 agosto), que llevó las oposiciones a pedir su juicio político. En ese momento el cartismo demostró toda su fuerza y vigencia, primero prometiendo los votos necesarios para el juicio político a Abdo (Honor colorado acompañara juicio político a Abdo y Velásquez, 2019, 31 julio) y sucesivamente impidiéndolo concretamente (Colorados se unen para evitar juicio político a Mario Abdo y a Hugo Velásquez, 2019, 5 Agosto) y volviéndose de hecho el “bastión” indispensable para la permanencia de Abdo en la presidencia. Un proceso que llevará a una tentativa formal de recomposición de los dos movimientos con la llamada operación “cicatriz” (Operativo Cicatriz, 2020, 16 marzo), pero que en realidad congeló el conflicto interno entre estas dos almas coloradas, quitando toda posibilidad a Abdo y los Neo-tradicionalistas de acabar con Cartes.

 

Es justamente a partir de esta endeble, “pax colorada”, que el cartismo decidió repensarse internamente y buscar una nueva línea política que fuera superadora de aquella neo-stronista, que había demostrado estar demasiado atada a un periodo histórico lejano que ya no conseguía “hablar” exitosamente a la mayoría del electorado colorado de la actualidad. En este proceso una inspiración importante vino del cercano Brasil que en ese entonces estaba viviendo con la presidencia Bolsonaro (2019-2022) un auge de las ideas neofascistas en amplios estratos de la población. Ideas que el mismo Bolsonaro había trasformado en cultura de gobierno y utilizaba ampliamente para sustentar su acción política (Boito Jr., 2021).

 

El Bolsonarismo se había impuesto en el vecino país con el sostén determinante de las capas medias de la sociedad y un discurso que apuntaba a la lucha contra la corrupción (que gracias al juez Moro y al Lava-Jato se había identificado casi exclusivamente con el Partido dos Trabalhadores - PT de Lula), a favor de la meritocracia (que la izquierda supuestamente había abandonado para favorecer a las minorías étnicas y a los pobres), para la unidad patriótica del pueblo (contra las divisiones “ficticias” entre izquierda y derecha que la izquierda misma quería imponer) y para la salvaguardia de las tradiciones (incluyendo la religión) y de la familia, contra las degeneraciones de la modernidad. Todo eso sin poner de alguna forma en discusión el poder de la alta burguesía, sino mas bien actuando para fortalecer la estructura capitalista del país, mediante la reforma de las pensiones y una reforma laboral que apuntaba a precarizar el trabajo y limitar el poder sindical, garantizando de esta manera el crecimiento de las ganancias del capital a cuesta del costo del trabajo y de los servicios públicos (Cavalcante, 2020).

 

Los logros de Bolsonaro que en el 2019-2020 parecía tener en jaque todos sus enemigos (el PT en primer lugar), convencieron a la cúpula cartista y a Cartes mismo, que veían en el proceso brasileño un perfecto ejemplo de concreción de los que eran también objetivos del cartismo en su afán de fortalecer el capitalismo paraguayo, en intentar aplicar las ideas y los discursos que sostenían el bolsonarismo, en Paraguay. Además estos aparecían a los ojos del la cúpula cartista cómo muchos más modernos, y en sintonía con las nuevas tendencias conservadoras y reaccionarias que tanto éxito estaban teniendo tanto al norte (Trump) como al sur (Macri y Piñera), del continente americano.

 

Será entonces a final de 2020, en pleno auge de la pandemia de covid y de los efectos socioeconómicos altamente negativos que esta estaba produciendo en amplios estratos de la población paraguaya, que el cartismo decidió incluir en sus discursos y prácticas las ideas neofascistas más modernas y que estaban teniendo tan amplia aceptación tanto en Brasil como en una amplia franja de la población latinoamericana. El cartismo así se modernizaba, abandonaba lenguaje y practicas neo-stronistas para volverse seguidor, por lo menos de manera formal y táctica, de conceptos y propuestas neofascistas, mediante las cuales intentar reconquistar el control del Partido Colorado, y por ende, a través de este, del país.

 

Pero antes de analizar como se construyo esta nueva fase “neofascista” del cartismo, es oportuno detenerse un momento para analizar lo que debe entenderse concretamente con “fascismo”.

 

 

Conceptualizando el “fascismo”

 

La palabra “fascismo”, procedente del movimiento político surgido en Italia en 1919,  en estos cien años de vida se ha instalado como una suerte de categoría analítica que identifica una determinada cultura política altamente conservadora y reaccionaria, con tendencias sustancialmente antidemocráticas y que apunta a gobiernos de corte totalitarios, o por lo menos altamente autoritarios, a pesar de mantener en algunos casos también una apariencia de vida institucional democrática, que resulta de hecho mas formal que sustancial.

 

Acaba así para ser identificado como fascista, todo proceso político reaccionario y autoritario mas allá de que sus elementos característicos finalmente no se acerquen ni de lejos a la experiencia italiana. Tanto que Umberto Eco señalaría al respecto cómo “la palabra fascismo se convirtió en una sinécdoque, en una denominación pars pro toto para movimientos totalitarios diferentes” (Eco, [1995] 2018: 32),

 

Esta identificación genérica de la palabra “fascismo” para indicar todo tipo de régimen reaccionario y autoritario, fue criticada ya por un coetáneo de este: el dirigente comunista italiano Palmiro Togliatti. Este, al respecto, consideraba como no resultara de utilidad alguna designar con “fascismo” a toda forma de reacción, y que también el fascismo, como todo proceso histórico-político, necesitaba de ser analizado en sus especificidades, interpretando las causas de su surgir y los motivos de su subsistir y prosperar, para poder así definir las conductas adecuadas a llevar adelante con el fin de frenar, donde fuera posible, este mismo proceso (Togliatti, [1928] 1970).

 

Desde esa visión no sorprende que hayan sido en primer lugar justamente los dirigentes del Partido Comunista Italiano, principales rivales políticos del fascismo, los que antes que otros hayan podido desentrañar los elementos que han permitido al fascismo triunfar. Así fue Gramsci ([1926], 1979) quien primero pudo evidenciar como el elemento determinante para el desarrollo del fascismo italiano había sido la presencia masiva en sus filas de la pequeña burguesía (clase media) urbana. Mientras que Togliatti ([1935] 1977), pocos años después, subrayaba como esta masa pequeñoburguesa finalmente había sido utilizada por la burguesía dominante para ser instrumento de gobierno en lugar de la democracia liberal clásica, que por su esencia dejaba demasiados espacios a las fuerzas socialistas y comunistas anticapitalistas, algo que estaba impidiendo el desarrollo del capitalismo italiano. Según el mismo Togliatti el fascismo era de hecho el instrumento indispensable para la burguesía italiana a fin de impulsar aquellas políticas necesarias para el fortalecimiento del capital que garantizaran la máxima producción industrial, pero sobretodo, los más altos niveles de ganancias posibles.

 

El economista austriaco Karl Polanyi, un contemporáneo con un posicionamiento académico bastante lejano de la cultura política y económica marxista, coincidía en gran medida con las afirmaciones de Gramsci y Togliatti, señalando como:

 

“El fascismo se justifica entonces como la salvaguardia de la eco­nomía liberal. Tanto los fascistas «intervencionistas» como los «liberales» están convencidos de que la democracia conduce al socialismo […] y los socialistas de todos los credos denuncian el ataque fascista a la democracia como una tentativa de salvar por la fuerza el presente sistema económico” (Polanyi, [1935] 2012: 227).

 

También Polanyi, como Gramsci y Togliatti, interpretaba el fascismo cómo una solución defensiva adoptada por una economía de mercado debilitada por las demandas redistribuidoras de las clases populares (Polo Blanco, 2014) y en ese sentido la intervención fascista, asumía el rol de un dique de contención, con el objetivo primario de salvaguardar la eco­nomía capitalista de las embestidas democrático-populares (Polanyi, [1933] 2005).

 

Pero no era por salvaguardar los intereses de la alta burguesía que millones de miembros de la clase media italiana dieron su apoyo incondicional, el fascismo, en realidad fue propio gracias a un discurso opuesto a eso, que lo obtuvo. El fascismo movilizó sobretodo pequeños burgueses golpeados por los efectos de las crisis del mercado que siguieron la primera guerra mundial y los riesgos que estas comportaban para el mantenimiento de su status social. El fascismo en este sentido devolvía identidad a ese grupo social dándole la ilusión de volverse protagonista de la política italiana en contra no solamente del proletariado, sino también de la alta burguesía dominante (Mosse, 2004). El fascismo por la pequeña burguesía que lo sostenía era el instrumento necesario para la recuperación de aquellos valores tradicionales de civilización que el mercado estaba borrando (Maucourant, 2006); era la ideología necesaria para dar nuevo vigor a los valores de la tradición infundiéndoles nuevo dinamismo (Stuart Hughes, 1970). Desde esta fusiones de intereses (en gran medida en contrasto entre sí) de alta y pequeña burguesía, el fascismo se impuso en el espectro político italiano volviéndose finalmente dominante.

 

Pero todo eso no explica porque la palabra “fascismo” se haya finalmente difuso a nivel mundial como “sinónimo” de acción política reaccionaria, conservadora y antidemocrática. ¿Se debe solamente a una cuestión de prioridad histórica, dado que el fascismo italiano ha sido el primer movimiento de esta índole a llegar al poder?  A esta pregunta Umberto Eco ([1995] 2010) contesta negativamente, y al respecto hipotiza que la fortuna de la palabra “fascismo” se encuentre sustancialmente en su escasa solidez filosófica, llena de contradicciones, pero que al mismo tiempo resultaba bien ensamblada sobre al base de algunos arquetipos representativos de la cultura conservadora y reaccionaria. En sus palabras:

 

El término «fascismo» se adapta a todo porque es posible eliminar de un régimen fascista uno o más aspectos y siempre podremos reconocerlo como fascista. Quítenle al fascismo el imperialismo y obtendrán a Franco o a Salazar; quítenle el colonialismo y obtendrán el fascismo balcánico. Añádanle al fascismo italiano un anticapitalismo radical (que nunca fascinó a Mussolini) y obtendrán a Ezra Pound. Añádanle el culto a la mitología celta y el misticismo del Grial (completamente ajeno al fascismo oficial) y obtendrán a uno de los gurús fascistas más respetados: Julius Evola”. (Eco, ([1995] 2018: 43)

 

 

El Fascismo Eterno

 

El 25 de abril de 1995, durante un congreso organizado por los departamentos de filología italiana y francesa de la Universidad de Columbia para conmemorar el aniversario de la insurrección general de la Italia del Norte contra el nazismo y la liberación de Europa, Umberto Eco dictó una conferencia titulada “El fascismo eterno”. En la misma el autor presentaba su teoría con respecto a la adaptación del termino “fascismo” a la gran mayoría de los movimientos conservadores y reaccionarios de tinte autoritarios que se sucedieron durante el siglo XX.

 

Eco ([1995] 2018) consideraba que desde los diferentes “fascismos” aparecidos durante el siglo XX se podían recabar una serie de características típicas, no siempre coherentes entre sí y en algunos casos hasta en contradicción la una con la otra, pero que permitían identificar un patrón homogéneo que el mismo definió cómo “ur-fascismo”[14] o “fascismo eterno”. Y a pesar de que estas mismas características podrían no presentarse de manera integral en cada movimiento político interpretable cómo “fascistas”, resultaba indudable que todo movimiento político asociable al “fascismo” presentaba con seguridad en su interior una gran cantidad de estas.

 

Al evaluar, entonces, la última evolución de la filosofía cartista resulta necesario, si no propiamente indispensable a fin de evitar caer en aquella simplificación señalada por Togliatti ([1928] 1970) que de nada serviría en el proceso de análisis y definición de esta, verificar si efectivamente algunas de las 14 características típicas individualizadas por Eco ([1995] 2018: 44-60) se aplican a esta nueva realidad. De esta manera será posible corroborar si efectivamente en la actualidad el cartismo ha tenido una concreta y efectiva transición hacia discursos y prácticas claramente neofascistas; pero también si esta ha determinado una profunda modificación cultural y política interna, o solamente se ha tratado de un proceso de mimetización táctica, necesario para superar exitosamente los desafíos electorales.

 

Al respecto concentraremos nuestra atención específicamente sobre 7 de esas características típicas, precisamente la 1, 2, 5, 6, 7, 10 y 12, las cuales resumimos detalladamente a continuación.

 

  1. El “ur-fascismo” expresa el culto a la tradición.

 

2. El tradicionalismo implica el rechazo de la modernidad.

 

5. El ur-fascismo crece y busca el consenso explotando y exacerbando el natural miedo a la diferencia, por ende es racista por definición.

 

6. El ur-fascismo surge de la frustración individual o social. Por eso se dirige principalmente hacia las clases medias frustradas, desazonadas por alguna crisis económica o asustada por la presión de los grupos sociales subordinados.

 

7. El ur-fascismo se sustenta sobre el nacionalismo, y el mayor privilegio para sus fieles es haber nacido en su país. Un país lleno de enemigos externos. Por eso a la raíz de la psicología ur-fascista está la obsesión por el complot, posiblemente internacional.

 

10. El ur-fascismo predica un “elitismo popular”. Cada ciudadano pertenece al mejor pueblo del mundo, los miembros del partido son los ciudadanos mejores, cada ciudadano puede (o debería) convertirse en miembro del partido.

 

12. El ur-fascista proyecta su voluntad de poder en el machismo, que implica desdén hacia las mujeres y una condena intolerante de las costumbres sexuales no conformistas, en primer lugar de la homosexualidad.

 

 

El Cartismo evoluciona: ¿hacia el fascismo?

 

Ha sido durante los meses de noviembre y diciembre de 2020 que el cartismo ha empezado su proceso de acercamiento a las ideas y a las prácticas neofascistas, que tanto éxito estaban teniendo en América Latina y sobre todo en el Brasil de Bolsonaro. El medio elegido fue una serie de intervenciones y discursos que Cartes, y algunos de los principales dirigentes del cartismo, estuvieron realizando públicamente.

 

Las declaraciones efectuadas en ese entonces no parecerían dejar lugar a dudas hacia donde el cartismo se estaba dirigiendo. El movimiento (Cáceres Amarilla, 2020, 3 diciembre) se presentaba como la única fuerza política dispuesta a defender los valores religiosos y la familia “tradicional” (características 1 y 2 del ur-fascismo) y se comprometía a luchar sin reparo contra la izquierda y sus aliados del exterior que estaban impulsando una conspiración para destruir los valores paraguayos tradicionales (característica 7 del ur-fascismo). También llegaba a autodefinirse como la “reserva moral del país” (Boccia Paz, 2020, 5 diciembre), concretamente se presentaba a si mismo como la única fuerza política que podía salvarlo de sus enemigos (característica 10 del ur-fascismo)

 

El cartismo entonces se proponía como “barrera” antes todas aquellas ideologías foráneas, ajenas a la cultura tradicional del Paraguay, que querían imponer su discurso anti-familia en el país (Cartes en defensa de la familia, 2020, 9 diciembre). Contra quienes buscaban impulsar el aborto, querían disociar la sexualidad del sexo biológico, buscaban quitar la patria potestad a los padres sobre sus hijos, y finalmente actuaban contra los interés y los valores de la patria (En la ANR formulan fuerte llamado a sostener valores de vida y familia, 2020, 10 diciembre).

 

Ese “enemigo” venía identificado claramente en las organizaciones LGTBI, culpables de quererse meter con los hijos de las familias paraguayas, (Cartes predicó sobre la familia en conferencia evangélica, 2020, 10 diciembre), y de actuar instigadas por organismos internacionales como la Unión Europea o la ONU (Horacio Cartes: “No nos quitarán el sueño de defender a la familia”, 2020, 9 diciembre) cuyos único objetivo era promover la “degeneración sexual”, imponer ideologías foráneas como aquella de “genero”, y sustancialmente intentar destruir la “cultura guaraní” (característica 12 y nuevamente 7 del ur-fascismo)

 

Todo eso venía predicado con la intención de incidir en estratos sociales de clase media y popular fuertemente golpeados, tanto económicamente como socialmente, por los efectos que la pandemia de covid produjo. Buscando proporcionarles un enemigo sobre el cual descargar sus frustraciones e individualizándolo en la comunidad gay y en los organismos internacionales sus “aliados”, que buscaban cambiar Paraguay imponiendo prácticas contrarias a su tradición. Sobre esta base que exacerba el odio contra los que no comulgan con la “normalidad”, el cartismo se proponía como el defensor de la patria, de las tradiciones, de la vida, de la familia y de las costumbres propiamente paraguayas (característica 5 y 6 del ur-fascismo).

 

Si a finales de 2020 el cartismo ponía en el debate público los elementos discursivos que de allí en adelante tendrían que guiar su accionar político, eso no significaba que se limitaría a una actitud exclusivamente retórica. Al contrario, la idea era trasladar el discurso a la acción concreta, de manera a incidir en la política del gobierno no solamente desde un ámbito parlamentario, donde ya tenía una importante presencia, sino también desde las calles. De esta manera conseguiría un doble resultado: por un lado debilitar la presidencia Abdo, restando fuerza a los neo-tradicionalistas en las elecciones internas de la ANR para la carrera presidencial de 2023; y por el otro cerrar las filas del activismo cartista con el objetivo de volver a asumir, desde las calles, una posición dominante dentro del Partido Colorado, y a través de este, también en el país.

 

La ocasión para poner en práctica este propósito surgirá concretamente en la segunda mitad del año 2022, en el marco de la lucha para bloquear el Plan para la “Transformación educativa” que buscaba implementar el Ministerio de Educación.

 

El debate para la “Trasformación educativa” empezado en 2018 para evaluar los resultados de la Reforma educativa del 1994, se estuvo arrastrando sin llegar a ningún resultado durante casi todo el periodo de la presidencia Abdo, hasta finalmente transformarse en una propuesta concreta solamente durante el 2022, gracias al trabajo del entonces Ministro de Educación Nicolás Zárate. Sin embargo la propuesta resultó enseguida blanco de los ataques de los grupos provida y profamilia que denunciaban como 3 ejes transversales del mismo: enfoque de derechos, inclusión e interculturalidad, eran en realidad instrumentos para difundir la “ideología de género” en la escuela paraguaya (La transformación educativa y el fantasma de la “ideología de género”, 2022, 21 diciembre).

 

A pesar de la absurdidad y del valor totalmente acientífico de la denuncia, la campaña contra el Plan para la Trasformación educativa se volvió rápidamente viral, involucrando activistas políticos, autoridades locales, organizaciones provida y profamilia, y gracias a ellos, grandes masas de la población. A partir de las primeras manifestaciones en Ciudad del Este, donde estos sectores marcharon pidiendo la supresión del Plan detrás de carteles que rezaban “No a la ideología de género”, “Los niños no se tocan”, “La patria potestad es de los padres”, “Cuidemos el diseño original de la familia”, “No al terrorismo LGBT en el Gobierno Paraguayo”, (Rechazaron proyecto del MEC porque “viola el derecho del niño”, 2022, 28 septiembre); se pasó rápidamente a la organización de grandes marchas en todos el país.  Así que el 20 de octubre, miles de personas se congregaron en Asunción marchando hasta el Congreso; denunciando como la Transformación educativa significaba “educación homosexual”, y que el Ministerio de Educación quería imponer la “ideología de género” a la juventud paraguaya (Multitudinaria marcha contra transformación educativa, 2022, 20 octubre).

 

A pesar de que este movimiento quiso presentarse como la acción espontánea y autoorganizada de padres conservadores, la mano del cartismo en el desarrollo de toda la campaña se hizo enseguida evidente. Trabajadores de la municipalidad de Asunción (que tenía intendente cartista) fueron arreados masivamente a la marcha del 20 de octubre (Municipalidad de Asunción arrea a funcionarios a la marcha contra la transformación educativa, 2022, 20 octubre), mientras que los trabajadores de TABESA (empresa tabacalera de Cartes) fueron “invitados” a participar de esta por su propia Oficina de personal, que además garantizó que eso no habría significado detracción alguna de su salario (Tabesa libera a sus empleados para ir a la marcha contra la transformación educativa, 2022, 20 octubre). El involucramiento cartista era tan patente que el mismo Ministro de Educación llegó en denunciarlo a la prensa (Marcha contra transformación educativa: Cartes está detrás, asegura ministro del MEC, 2022, 20 octubre). La marcha, en los días siguientes, se repetirá en varios puntos del país, volviéndose nuevamente a realizar en Asunción el 22 de noviembre de ese mismo año (Padres “provida” y “profamilia” vuelven a marchar contra el plan de transformación educativa, 2022, 22 noviembre).

 

Además que en las calles, la acción cartista se estuvo desarrollando también en el parlamento, donde (en coherencia con la característica 7 del ur-fascismo), hizo propia la acusación de los manifestantes hacia la Unión Europea de estar detrás del la actuación de ese Plan y de intentar imponer la “ideología de genero” en la educación paraguaya. Para eso proponía la aprobación en la Cámara de Diputados de un proyecto de ley que revocaba el Convenio de cooperación entre la Unión Europea y Paraguay que proporcionaba al país una donación de 38 millones de euro para fortalecer la educación paraguaya, algo que finalmente el 30 de noviembre se consiguió[15] (Diputados aprueba rechazo a donación de UE y pone en vilo fondos para alimentos y kits educativos, 2022, 30 noviembre).

 

La situación se estaba volviendo así complicada para la presidencia Abdo que este último tuvo que salir públicamente a reiterar que su gobierno siempre había sido provida y profamilia y que nunca incluiría la “ideología de género” en la educación paraguaya (Mario Abdo reitera que lamenta la manipulación política en educación, 2022, 23 noviembre). A continuación el Ministerio de Educación tuvo que declarar públicamente que modificaría los ejes criticados (enfoque de derechos, inclusión e interculturalidad) con otros más adheridos a la “tradición” y a la “cultura” paraguaya, a saber: valores y familias, patriotismo y cultura, enfoque comunicativo y tecnológico (Transformación educativa: MEC reemplaza ejes transversales tras protestas de grupos “profamilia”, 2022, 5 diciembre). Por ultimo la Cámara de Senadores logró suspender el tratamiento de la ley aprobada en la Cámara de Diputados para la abrogación del Convenio con la UE, dejando su estudio suspendido sine die, o por lo menos hasta después de las elecciones del 30 de abril de 2023 (Senado evita tratar derogación del convenio con Unión Europea, 2022, 13 diciembre)[16].

 

Sin embargo ya era tarde. El cartismo estaba listo para cosechar los resultados que su adhesión a la filosofía neofascista estaban para proporcionarles, lo que ocurrió justo el siguiente domingo 18 de diciembre, durantes las elecciones internas de la ANR - Partido Colorado. En estas, la candidatura presidencial de Santiago Peña (cartismo) se impuso con el 51,6% de los votos al candidato neo-tradicionalista Arnoldo Wiens que solo obtuvo el 43,4% de los votos (TEP-ANR, 2023a), mientras que para la Presidencia del Partido Colorado, la candidatura de Horacio Cartes se impuso con un redondo y sin apelación 50,6% de los votos contra el 38,2% obtenido por la candidatura de Mario Abdo (TEP-ANR, 2023b). De esa manera el nuevo cartismo neofascista, ganador de las internas, quedaba incuestionablemente como el dueño absoluto e indiscutible del Partido Colorado.

 

 

Cartismo nuevamente en el poder (2023-…) ¿con qué ideología?

 

La victoria electoral del cartismo en las elecciones internas de la ANR - Partido Colorado será solamente el paso previo, aunque claramente indispensable, para hacerse finalmente con la victoria en las elecciones generales del 30 de abril de 2023. En estas Santiago Peña, ahora como candidato oficial del Partido Colorado obtenía, con el 42,7% de los votos, un amplio triunfo contra el principal candidato de la oposición, Efraín Alegre de la Concertación Nacional para un nuevo Paraguay, que solo pudo obtener el 27,5% de los votos, y contra el candidato outsider Paraguayo Cubas, que llegaba a cosechar, sorpresivamente, el 22,9% del total de los votos emitidos.  En este contexto la ANR - Partido Colorado, por primera vez desde 1998, también llegaba a obtener mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso; consiguiendo 23 senadores de 45, y 48 diputados de 80 (TSJE, 2023)[17].

 

Pero el cartismo que obtuvo estos inmejorables resultados electorales ¿era efectivamente el mismo cartismo que ganó pocos meses antes las elecciones internas? ¿O ya había cambiado nuevamente, realizado una vez más su proceso táctico de mutación permanente en búsqueda del único resultado que vale, es decir, la victoria electoral y la conquista del poder?

 

Una primera respuesta a estas preguntas podría darla el resumen de las principales propuestas electorales de Santiago Peña, presentadas pocos días antes de las elecciones, por el principal diario del país: ABC Color. A saber: Guarderías gratuitas para las mujeres madres para darles la posibilidad de trabajar o estudiar; Combate a las adicciones, incluyendo educación, rehabilitación, reinserción y persecución a los focos de venta; Fortalecimiento del programa Tekoporã (Mbarete) dirigido a la población en situación de vulnerabilidad, incrementando el subsidio del 25% e incluyendo un bono de pasajes para llevar los hijos a la escuela o salir a buscar trabajo; Tu propia casa, un programa para ayudar a las familias a adquirir su casa propia a través de diferentes sistemas: préstamos flexibles y viviendas sociales; Devolución de la competitividad a Petropar, para ofrecer mejores precios para la movilidad y evitar que los precios de los productos se disparen; Creación de 500.000 nuevos empleos para levantar la  economía (Elecciones 2023: ¿Cuáles son las propuestas de Santiago Peña?, 2023, 28 abril). Propuestas estas que serían de esperarse más como parte de un proyecto liberal-progresista, que como banderas de un proyecto que aparentemente debería ser neofascista. ¿Y la defensa de los valores religiosos, de la tradición y de la familia? ¿Y la lucha frontal contra quienes buscan imponer la cultura LGTBI y la ideología de género promoviendo la “degeneración sexual” en el país? ¿Y el contraste directo contra todos organismos internacionales que pretenden imponer ideologías foráneas y destruir los valores de la patria y la familia paraguaya, en primer lugar, la Unión Europea y la ONU? En pocas palabras: ¿Dónde están los llamados patrióticos, los lemas esenciales de toda buena propuesta neofascista que apunte a reordenar la sociedad detrás de los valores tradicionales? En algún lugar seguramente estarán, pero no en la campaña electoral del cartismo, que recién ganadas las candidaturas en las elecciones internas, se deshizo de estos temas para desarrollar un discurso menos conflictivo y más apacible, más abierto a los sectores no tradicionales y conservadores de la sociedad, en búsqueda de reagrupar todo el voto colorado bajo sus banderas, y posiblemente también conseguir algún voto procedente del sector independiente[18].

 

Pero sobre todo un programa electoral más atado a los objetivos principales del cartismo, que son los mismos de siempre; aquellos del 2013, del Gobierno Cartes y del Nuevo Rumbo, a saber: la reorganización de la economía y de la sociedad paraguaya en sentido neoliberal, en función de establecer un nuevo orden económico en el país, fortaleciendo y transformando el capitalismo nacional, haciéndolo más fuerte y transnacionalizándolo, de manera a integrarlo mayormente con el mercado mundial.

 

Una nueva realidad del cartismo que se aclara aún más después de que, acabado el proceso electoral y logrado el resultado esperado, el mismo empieza a definir qué dirección política dará al Gobierno del país. Es en ese momento que el cartismo demuestra toda su independencia de las organizaciones provida y profamilia, que había apoyado a finales de 2022, y gracias a las cuales había podido ganar las elecciones internas del Partido Colorado. Y lo hace de manera hasta “descarada” al nombrar como Ministro y Viceministro de Educación respectivamente a Luís Ramírez y Federico Mora (Luís Ramírez elegido como ministro de educación de Santi Peña, 2023, 5 julio), justo poco días después que, con una carta abierta publicada en la prensa, las organizaciones provida y profamilia, citando esos mismos nombres, les habían “solicitado expresamente” a Peña de que no formaran parte de su gobierno, en cuanto defensores de la aplicación de la “ideología de genero” en el país (Organizaciones “profamilia” vetan a ONGs progresistas del próximo gabinete, 2023, 26 junio). Una manifestación pública clara, y hasta contundente, del hecho que los intereses del Gobierno son otros y no coinciden, si no parcialmente, con aquellos de estas organizaciones.

 

Los objetivos del cartismo en el Gobierno, como ya señalamos, son más económicos y sociales, más atados al desarrollo productivo del país y menos interesados en cualquier tipo de conflicto ideológico (tampoco en la defensa de los valores neofascistas). Como se evidencia en las visitas que Santiago Peña, hasta antes de ser investido formalmente a la presidencia, realiza en el Brasil del presidente Lula (socialista y gran enemigo del neofascista Bolsonaro) para reforzar las relaciones diplomáticas y económicas entre los dos países, en búsqueda de una mejor integración y de mayores inversiones de ese país en Paraguay (Peña en Brasil: “Atraer más inversiones al Paraguay es clave”, 2023, 26 julio). Y como de hecho aparece perfectamente claro en la entrevista realizada en esos mismos días al presidente de la Administración Nacional de Electricidad – ANDE, Félix Sosa, donde el mismo señala como objetivo primario del nuevo Gobierno “la industrialización a través del fortalecimiento de la Ande (…) para convertir [Paraguay] en una nación industrializada, que genera empleo y utiliza de manera eficiente su rica fuente de energía” (Oteiza, 2023, 28 julio).

 

Ni neofascismo ni tradicionalismo entonces, en el programa de Santiago Peña presidente “cartista” del Paraguay 2023-2028, sino más bien un claro y simple proyecto neoliberal para el país; que mira al desarrollo económico, al progreso industrial y al fortalecimiento del capital nacional, dejando todo posible interés en los valores tradicionales de la familia y de la patria en segundo plano, buenos quizás para ser rescatados nuevamente en caso que las necesidades tácticas de la política lo dispongan.

 

 

El futuro del neofascismo en Paraguay

 

Independientemente de lo que pensaban millones de hombres y mujeres que lo sostuvieron durante las dos guerras mundiales, el fascismo, según la opinión de los marxistas Gramsci y Togliatti y del liberal-progresista Polanyi, era en primer lugar un instrumento cuya función principal consistía en salvaguardar y sostener, en los países donde se instaló, el desarrollo del la economía capitalista de mercado. En ese sentido no sorprende que la cúpula cartista, también inspirada por la exitosa experiencia bolsonarista en Brasil, haya decidido en 2020 aplicar la filosofía neofascista a su proyecto político, en cuanto coherente con lo que era su objetivo principal, es decir: lograr la instalación de un nuevo orden económico en el país.

 

Sin embrago, como pudimos ver, la ideología neofascista para el cartismo ha resultado ser sustancialmente una herramienta instrumental para lograr el único objetivo que les importaba: volver a tener el control de Partido Colorado, y trámite este y su posición hegemónica en el sistema político paraguayo, volver a asumir el Gobierno del país. Conseguido lo cual, los ideales neofascistas parecen haber ido al depósito de las cosas innecesarias, aunque quizás útiles para el futuro.

 

Este uso instrumental que el cartismo hizo del neofascismo, no obstante, no debe hacernos desestimar el peligro social que la difusión que tuvieron sus ideales y valores en los últimos dos años en el país puede haber significado para la estructura sociocultural de la sociedad paraguaya. Es indudable que ciertas ideas tradicionales y conservadoras estén presentes en el substrato cultural del cartismo, a pesar del uso instrumental que hicieron de ellas. También está claro que el trabajo que se hizo de penetración de estas ideas en la sociedad paraguaya en la segunda parte de 2022 hizo mella en importantes sectores sociales que buscaban nuevas certezas frente a los daños socioeconómicos producidos por la pandemia del covid. Tampoco hay que olvidar el muy buen resultado electoral cosechado por Paraguayo Cubas que, a pesar de no ser asociable de manera directa con el neofascismo, en el conjunto muy confuso y heterogéneo de sus propuestas y promesas presentadas en campaña electoral también se destacaban algunas ideas asociables al fascismo. Situaciones estas señaladas que no pueden ser minimizadas ni olvidadas simplemente como si fueran un subproducto de la campaña electoral; en cuanto han influido decididamente en la manera de pensar, e interpretar la realidad social en la cual se desenvuelven, de decenas de miles de personas de diferentes estratos sociales. Estas, por primera vez, han empezado a apropiarse de ideas y conceptos que antes ni estaban en su horizonte cultural, pero que ahora han acabado por ser parte integrante de su forma de pensar y relacionarse con el resto de la sociedad. De esta manera hay que asumir que las ideas neofascistas han empezado a difundirse concretamente en la sociedad paraguaya, produciendo efectos cada vez más duraderos en importantes estratos de estas y que, aunque estos quizás no resultan ser todavía mayoritarios en el país, al mismo tiempo tampoco son muy reducidos, y no deben ser, por eso, subestimados.

 

En este sentido hay que asumir que finalmente las ideas neofascistas, o parte de ellas, han acabado impregnando una parte del conjunto de la colectividad, sus relaciones sociales y culturales, la manera misma de entender la convivialidad. Llegando de esta manera a incidir directamente en los comportamientos interpersonales, y acabando finalmente con alimentar en muchas personas el odio y la represión contra todo lo que es visto como “diferente”, “innatural”, “foráneo”, o que en general no comulgue con el concepto tradicional de lo que debe entenderse como “paraguayo”. Una condición claramente no deseable, pero que podría difundirse rápidamente si las ideas neofascistas continúan desarrollándose sin impedimento alguno en el país. Sobre todo porque podrían impulsar una visión antidemocrática de la política que apunte a la instalación de gobiernos de corte autoritario, aparentemente democráticos, pero sustancialmente sometidos a un poder fáctico. Una situación esta que podría hasta despertar el interés de ciertas fuerzas políticas (hasta del mismo cartismo) que, frente a la falta de resultados concretos de sus políticas, y a la difusión de estas ideas en el país, podrían apuntar a trasformarlos en valores colectivos, para así utilizarlos para hacerse de manera definitiva, y sin competencia alguna, con el poder.

 

 

Conclusiones: ¿Cartismo Eterno?

 

A pesar de cuál pueda ser el futuro de las ideas neofascistas en Paraguay, en el presente lo que actualmente tenemos es un Cartismo que después de 5 años vuelve al poder, y lo hace de una manera contundente, derrotando ampliamente a la oposición y conquistando la mayoría absoluta en ambas cámaras del parlamento.

 

Al momento de poner un título a este artículo nos hemos decidido por una frase (cartismo eterno) que a pesar de ser un juego retórico que parafrasea el título de la conferencia de 1995 de Umberto Eco: “Fascismo eterno”, busca impulsar también una reflexión sobre un tema bastante relevante. Es decir, cómo el cartismo, después de más de 10 años de vida, de haber realizado varios giros políticos e ideológicos, de haber logrado victorias y sufrido derrotas, en ningún momento vio por eso afectada su presencia e incidencia en la sociedad y en el debate político nacional, quedándose permanentemente como uno de sus protagonistas.

 

El cartismo ha sobrevivido a la tentativa de Abdo y de los neo-tradicionalistas de destruirlo como movimiento político interno a la ANR (El cartismo tiene que yerar, 2018, 8 noviembre); a los ataques de la Comisión Bicameral de Investigación del Congreso (CBI) que liderada por el senador izquierdista Jorge Querey del Frente Guazú, ha acusado a su líder, Horacio Cartes, de ser el jefe de una extensa red de tráfico de cigarrillos y lavado de dinero (Horacio Cartes es jefe del tráfico de cigarrillos y presunto lavado para la CBI, 2022, 19 Octubre); hasta a las acusaciones del gobierno de los Estados Unidos, que en primer lugar ha declarado a Horacio Cartes como “significativamente corrupto” y después lo ha sancionado económicamente obligándolo a deshacerse en pocos meses de su conglomerado de empresas, el Grupo Cartes, fraccionándolo y entregándolo a hijos/as y hermano/as a fin de evitar que las empresas que lo componían fueran afectadas negativamente por esta decisión (Culmina la reestructuración de empresas del Grupo Cartes, 2023, 25 marzo).

 

Y a pesar de todo esto no solamente ha resistido y prevalecido en las últimas elecciones, sino que lo ha hecho debilitando, de manera en algunos casos definitiva, a todos sus “enemigos”. Ha vuelto a tomar el control del Partido Colorado, y está rápidamente desmoronando aquel mismo neo-tradicionalismo que nada pudo contra él cuando gobernaba y que en pocas semanas está desagregándose rápidamente (Bernardino Caballero, la tercera bancada de la ANR en el Senado, 2023, 20 junio; Desaparece Fuerza Republicana y surge bancada independiente en el Senado, 2023, 1 junio). Ha visto prácticamente desaparecer del Congreso al Frente Guazú, que a pesar de los ataques permanentes a la figura de Cartes a través de la CBI no solo no pudo capitalizar esta acción en votos, sino que finalmente en las elecciones perdió el 80% de los que ya tenían (Elecciones 2023 marcan la debacle de la izquierda y fin de la era Lugo, 2023, 1 mayo). Ha obligado a la Embajada de Estados Unidos a asumir su triunfo electoral, y a comprender que se quiere luchar exitosamente en Paraguay contra los temas que más le preocupan: lavado de dinero, crimen organizado, tráfico internacional de droga, y evitar que el país se vuelva un santuario de organizaciones mafiosas trasnacionales, tendrá que colaborar de manera proactiva con el gobierno de Santiago Peña y, por ende, con el cartismo (Embajador de Estados Unidos se reúne con Santiago Peña, 2023, 17 julio).

 

Estos datos, indudablemente incontestables, nos convocan entonces a elaborar algunas fundamentales preguntas al respecto, a saber: ¿Tenemos que asumir que hoy en día el cartismo ya no es un movimiento transitorio como muchos otros hubo en la ANR - Partido Colorado en estos últimos treinta años de democracia, sino más bien debe ser interpretado como un proyecto que ha acabado para instalarse de manera permanente en su interior? Y debido a eso ¿Es posible teorizar que el cartismo está ya hoy en día en condición de sobrevivir a la posible caída o defunción de su fundador, y a pesar de posibles futuras derrotas electorales, eternizarse como actor protagónico de la vida partidaria, y por ende del debate político paraguayo? Preguntas que difícilmente pueden obtener una respuesta univoca hoy, pero que nos ayudarán seguramente a interpretar la evolución de la política paraguaya en los próximos años.

 

 

 

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-EEUU impone sanciones financieras a Horacio Cartes y Hugo Velásquez (2023, 26 enero). Última Hora. Recuperado en   https://www.ultimahora.com/eeuu-impone-sanciones-financieras-horacio-cartes-y-hugo-velazquez-n3045353

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-Lugo, Llano y cartistas dan por hecho presentación de enmienda (2017, 9 marzo). ABC Color. Recuperado en http://www.abc.com.py/edicion-impresa/politica/lugo-llano-y-cartistas-dan-por-hecho-presentacion-de-enmienda-1572419.html

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-Marcha contra transformación educativa: Cartes está detrás, asegura ministro del MEC (2022, 20 octubre). ABC Color. Recuperado en https://www.abc.com.py/nacionales/2022/10/20/marcha-contra-transformacion-educativa-cartes-esta-detras-asegura-ministro-del-mec/

-Mario Abdo reitera que lamenta la manipulación política en educación (2022, 23 noviembre). Última Hora. Recuperado en https://www.ultimahora.com/mario-abdo-reitera-que-lamenta-la-manipulacion-politica-educacion-n3035303.html

-Multitudinaria marcha contra transformación educativa: piden cambiar a ministro del MEC por uno “provida” (2022, 20 octubre). ABC Color. Recuperado en https://www.abc.com.py/nacionales/2022/10/20/multitudinaria-marcha-contra-transformacion-educativa-piden-remocion-de-ministro-del-mec/

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- Peña en Brasil: “Atraer más inversiones al Paraguay es clave” (2023, 26 julio). Diario Hoy. Recuperado en https://www.hoy.com.py/nacionales/pena-en-brasil-atraer-mas-inversiones-al-paraguay-es-clave

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- Tras elecciones, Senado rechaza proyecto para derogar acuerdo con la Unión Europea (2023, 11 mayo). Última Hora. Recuperado en https://www.ultimahora.com/tras-elecciones-senado-rechaza-proyecto-derogar-acuerdo-la-union-europea-n3062122

-Senado evita tratar derogación del convenio con Unión Europea (2022, 13 diciembre). Última Hora. Recuperado en https://www.ultimahora.com/senado-evita-tratar-derogacion-del-convenio-union-europea-n3038474.html

-Tabesa libera a sus empleados para ir a la marcha contra la transformación educativa (2022, 20 octubre). ABC Color. Recuperado en https://www.abc.com.py/nacionales/2022/10/20/tabesa-libera-a-sus-empleados-para-ir-a-la-marcha-contra-la-transformacion-educativa/

-Transformación educativa: Mec reemplaza ejes transversales tras protestas de grupos “profamilia” (2022, 5 diciembre). ABC Color. Recuperado en https://www.abc.com.py/nacionales/2022/12/05/transformacion-educativa-mec-reemplaza-ejes-transversales-tras-protestas-de-grupos-pro-familia/

-Un muerto y el Congreso de Paraguay incendiado en disturbios por avance de polémico proyecto para la reelección presidencial (2017, 1 abril). BBC Mundo (en español). Recuperado en https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-39462390

 

 

CV

Marcello Lachi. Cientista político con maestría en Historia política. Director del Centro de Estudios y Educación Popular Germinal. Fundador y actual director de la revista paraguaya de estudios políticos contemporáneos Novapolis. Docente investigador por la Universidad Nacional de Pilar. Investigador categorizado nivel 1 por el PRONII-Paraguay. Ha trabajado en temas políticos, sindicales, educativos y de juventud. Ha publicado como compilador «Insurgentes» (2004) y como autor, en colaboración con Raquel Rojas Scheffer «Diálogo social, contratación colectiva y tripartismo en Paraguay» (2017), «Correligionarios» (2018), «Luchas de Estudiantes» (2019). Autor de varios capítulos de libros y artículos en revistas indexadas. Italiano, reside en Paraguay desde 1997

 

 

 



[1] En Paraguay se utiliza el concepto de “estar en la llanura” para identificar aquellas fuerzas políticas (partidos o movimientos) que al perder las elecciones para cargos de dirección ejecutiva (Presidente, Gobernador, Intendente) resultan por eso excluidos de la “gestión” del poder.

[2] En julio de 2022 el Gobierno de los Estados Unidos ha declarado a Horacio Cartes como “significativamente corrupto” (Cartes es declarado por EEUU significativamente corrupto, 2022, 23 julio), y unos meses después, en enero de 2023, lo hizo objeto de importantes sanciones financieras (EEUU impone sanciones financieras a Horacio Cartes y Hugo Velásquez, 2023, 26 enero),

[3] La Asociación Nacional Republicana (ANR), también llamada “Partido Colorado” ha sido fundada en 1887, registrando a la fecha 125 años de vida. Su abultado registro de afiliados incluye actualmente a la cantidad de 2.616.424 personas (www.anr.org.py/anr-vuelve-a-habilitar-su-padron-con-2-616-424-afiliados-que-pueden-votar/) sobre un padrón general de electores registrados para las elecciones de abril 2023 de 4.873.706 votantes (www.tsje.gov.py). Es decir que actualmente a la ANR está afiliado el 53,7% del total del electorado paraguayo. Una condición que le ha permitido ganar todas las elecciones presidenciales desde la vuelta de la democracia (1989) hasta la fecha, excluyendo solamente el periodo 2008-2013 cuando fue derrotada por la unión liberal-izquierdista “Alianza Patriótica para el Cambio” liderada por Fernando Lugo.

[4] Al respecto véase los casos de Vicente Fox en México, Sebastián Piñera en Chile, Mauricio Macri en Argentina, Álvaro Uribe Vélez en Colombia, analizados por Inés Nercesian (2020).

[5] Para evitar cualquier tipo de confusión en el electorado, el movimiento Honor Colorado de Horacio Cartes utiliza las mismas iniciales de su líder: HC.

[6] Un proceso fuertemente similar al señalado se registró en Chile en las últimas tres décadas, donde un exitoso proceso de transnacionalización del capital se desarrollo mediante “una alianza de capitales locales y externos, que más tarde erige filiales en el exterior” (Ruiz Encina, 2013: 21).

[7] Colorado Añetete mezcla español con lengua guaraní y significa: “Colorados de verdad”.

[8] Esta definición ha sido llevada al debate público por el autor, y llama a la memoria el histórico movimiento “Tradicionalistas” de las ANR, que en los últimos años del gobierno del Gral. Stroessner (a partir de 1986-87) se opuso a su liderazgo, pidiendo que el gobierno del país volviera en manos de los líderes civiles colorados.

[9] La Convención Colorada es una grande reunión periódica (una o dos veces al año) de centenares de delegados del partido procedentes de todo el territorio nacional, durante la cual se puede modificar el estatuto interno y se toman las decisiones estratégicas del partido, a desarrollarse por su órgano ejecutivo: la Junta de Gobierno.

[10] El “liberal” miembro del gobierno señalado por Cartes que decidió adherir a la ANR era el entonces Ministro de Hacienda Santiago Peña, que ese mismo día presentó su pedido de afiliación a la ANR.

[11] Desde su inicio han participado del gobierno Cartes personajes que tuvieron un rol protagónico durante el régimen stronista. Cómo Darío Filártiga, nombrado asesor político de la presidencia y quien durante la dictadura stronista fue un importante colaborador del Ministro del Interior Sabino Augusto Montanaro, principal responsable de la persecución y desaparición de disidentes y opositores. O cómo Eladio Loizaga, nombrado Ministro de Asuntos Exteriores, y que durante el periodo dictatorial se destacó como uno de los principales dirigentes paraguayos de la Liga Mundial Anticomunista (World Anti-Communist League, WACL), organización que colaboró de manera muy estrecha con la aplicación del Plan Cóndor en América Latina (Semejanzas Stroessner-Cartes, 2017, 14 febrero). Sin olvidar que el mismo presidente Horacio Cartes, a inicios de su mandato, había personalmente alabado la acción del dictador Alfredo Stroessner, al revindicar en un medio de prensa chileno el “orden y progreso” que, según sus palabras, había aportado el gobierno de Stroessner al Paraguay (E’A: Cartes reivindica “orden y progreso” de la dictadura, 2013, 4 abril).

[12] A inicios de 2017, se definió un acuerdo entre el cartismo, el sector del PLRA (Partido Liberal Radical Autentico) que respondía al senador Blas Llano y el partido de izquierda Frente Guasú, para llevar adelante la enmienda constitucional a fin de poder garantizar la posibilidad de reelección presidencial para las elecciones generales de abril de 2018. Esta convergencia de intereses entre fuerzas políticas irreconciliables entre sí (el oficialismo de la ANR, una parte del PLRA y una fuerza de izquierda como el Frente Guasú) tenía su base en una coyuntural coincidencia de intereses. El oficialismo de la ANR quería la posibilidad de reelección para el presidente Cartes, mientras que el Frente Guasú y el sector del PLRA afín al Senador Llano querían impulsar la posible reelección del expresidente Fernando Lugo.

[13] La acción conjunta de los colorados “neo-tradicionalistas” y de sectores opositores contrarios a la reelección presidencial contra la reforma constitucional desembocó en un duro enfrentamiento la noche del 31 de marzo, con la quema de parte del Congreso por parte de los manifestantes y el asesinato de un joven dirigente liberal por parte de miembros de la Policía Nacional en el mismo local partidario del PLRA (Un muerto y el Congreso de Paraguay incendiado, 2017, 1 abril).

[14] Umberto Eco utiliza el prefijo de origen alemán “ur-” en el sentido de fascismo “primigenio”, “primitivo”, “genuino” u “original”.

[15] Cabe señalar que a pesar de las acusaciones de los manifestantes y del cartismo que le daba voz en el parlamento, y que señalaban como estos fondos iban a ser utilizados para financiar la Trasformación educativa y por ende para instalar la “ideología de género” en la educación paraguaya, en realidad no tenían ninguna conexión con esta. Se trataba de una donación de libre disponibilidad proporcionada al Estado paraguayo y que tenía como única obligación la de ser utilizada en el marco del sistema educativo, y de hecho se estaba utilizando para financiar el kit y el almuerzo escolar.

[16] En efecto la propuesta de ley fue finalmente discutida en el Senado el 11 de mayo 2023, diez días después de las elecciones generales, y como era previsible fue rechazada por el Senado (Tras elecciones, Senado rechaza proyecto para derogar acuerdo con la Unión Europea, 2023, 11 mayo).  

[17] Cabe señalar al respecto que la división interna al Partido Colorado, que se había evidenciado en las elecciones internas, se ha repetido nuevamente en las generales, tanto que de los 23 senadores 12 responden a los neo-tradicionalistas de Fuerza Colorado y 11 a los cartistas de Honor Colorado, mientras que de los 48 diputados, 22 responden a los neo-tradicionalistas de Fuerza Colorado y 26 a los cartistas de Honor Colorado (Fuerza Republicana también iría dividida a la Cámara Alta, 2023, 14 mayo). A pesar de eso el cartismo, fuerte en su disciplina interna, ha conseguido imponer su liderazgo consiguiendo tanto la presidencia de la Cámara de Diputados con Raúl Latorre, como aquella del Senado con Silvio Ovelar (Así quedó integrado el Congreso para el periodo 2023-2028, 2023, 1 julio).

[18] En Paraguay se definen como “independientes” todos aquellos electores (el 25% del total) que no están afiliados ni al Partido Colorado-ANR ni al Partido Liberal Radical Auténtico-PLRA, que conjuntamente afilian al 75% del electorado.