Clientelismo político y cambio institucional
Resumen
El proceso de consolidación de nuestra aún endeble democracia no conoce de pausas, aunque sí de contramarchas que contribuyen a hacer más difícil y lento el mismo. El clientelismo político es uno de esos factores. A las llamadas democracias delegativas de Guillermo O’Donnell, expresión que pone de manifiesto el ejercicio del derecho al voto como pura transmisión de responsabilidades hacia el elegido, dejando al elector como un sujeto pasivo por todo el periodo de ejercicio del poder por aquel que fue electo; se suma ahora una frase acuñada por un cientista social paraguayo quien define a nuestro sistema como la democracia del “acarreo”, entendiéndose por tal el juntar electores y acarrearlos a los locales de votación no sin antes “persuadir” al mismo que vote por aquel quien paga los costos del transporte y encima contribuye para los gastos del “día” del elector acarreado.
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